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Una Palma de Oro indiscutible para Panahi

Poster de Una Palma de Oro indiscutible para Panahi
Por Javier Heras

Una Palma de Oro indiscutible para Panahi

El director iraní, perseguido por el régimen de su país, mezcla comedia negra, denuncia política y ‘thriller’ en la audaz 'Un simple accidente’, que debería optar al Oscar

Es tradición que con la llegada del otoño la cartelera se llene del mejor cine de autor. Nuestras salas reciben estas semanas un aluvión de estrenos de calidad, elogiados por la crítica y premiados en certámenes de medio mundo: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa (Concha de Oro en Donosti), Frankenstein, de Guillermo del Toro (aplaudida en Venecia), La deuda, de Daniel Guzmán, que en marzo inauguró el Festival de Málaga… Eso sí, ningún galardón con tanto renombre como la Palma de Oro de Cannes, que en su edición de 2025 reconoció a Jafar Panahi por Un simple accidente. El cineasta iraní toma el relevo de Anora, de Sean Baker (2024), Parásitos, de Bong Joon-ho (2019) o El árbol de la vida, de Terrence Malick (2011), entre otras ilustres predecesoras. Las primeras quinielas de los Oscar del próximo año ya la consideran favorita en la categoría de Película Extranjera. Y no es de extrañar: este valiente thriller mezcla géneros con soltura y audacia (comedia negra, drama social, sátira, denuncia política), es capaz de provocarnos carcajadas y de helarnos la sangre, y mantiene nuestra atención desde el primer minuto hasta el cierre, una secuencia inolvidable dentro de su sencillez.

Conviene no desvelar demasiado del argumento, que el espectador va conociendo poco a poco, a cuentagotas, mediante pequeños (y grandes) giros de guión y sorpresas de toda índole. Digamos que un grupo de víctimas de las torturas del régimen de los ayatolás se encuentra (por puro azar) con la oportunidad de vengarse de su verdugo. El hombre que les arruinó la vida y les dejó cicatrices en el cuerpo y el alma está ahora a su merced. Lo malo es que no terminan de saber si es él o si lo han confundido con otro. Y que ni siquiera están seguros de si castigarlo o dejarlo libre… Panahi (1960) ha sufrido en sus propias carnes el terror de la dictadura iraní, que lo ha censurado, perseguido y encarcelado.

En prisión conoció a otros disidentes cuyas historias personales le inspiraron esta trama. El veterano director y guionista de Taxi Teherán (2015, Oso de Oro en la Berlinale), Los osos no existen (2022, premio del Jurado en Venecia) o El círculo (2000, León de Oro) siempre ha introducido en sus obras la realidad social y política de su país, y en Un simple accidente plantea terribles dilemas morales sobre la venganza y el perdón, la rabia y la piedad hacia las familias, o la dificultad de cerrar cualquier espiral de violencia. Todo ello con un dominio absoluto de la puesta en escena, el guión, los diálogos afilados y realistas, la tensión sostenida -solo rebajada por pinceladas de humor, a veces costumbrista, a veces absurdo-, el uso del plano secuencia, la dirección de actores (todo el reparto está espléndido) y los recursos más básicos, como el sonido de una pierna ortopédica al andar.