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En Van Gogh cumplimos 37 años... como todas estas películas

Poster de En Van Gogh cumplimos 37 años... como todas estas películas
Por Javier Heras
Desde 1989 todos somos contingentes, Indiana Jones tiene un padre más listo que él y Marty McFly nueva novia

En julio de 1989, con una ilusión y un amor por la cultura independiente que no hemos perdido desde entonces, inauguramos Cines Van Gogh. Para celebrar el cumpleaños, en nuestras redes sociales podrás encontrar juegos, curiosidades y ofertas. Y aquí te hablamos de algunas películas míticas que también vieron la luz aquel año, hace ya 37 (cómo pasa el tiempo...). ¿Las recuerdas?

Fotograma de Batman

Muchos levantaron la ceja cuando la Warner encargó un proyecto tan esperado (y millonario) al casi desconocido Tim Burton. El reciente éxito de Beetlejuice aupó al californiano, que impuso el casting: Michael Keaton (entonces asociado solo a comedia) y Jack Nicholson, a la postre icónico. Su visión, gótica y excéntrica, encajó como un guante con Batman, que ya venía revitalizado por los cómics de Frank Miller. Recaudó 411 millones de dólares (solo superada en 1989 por otra peli de esta lista) y alzó un Oscar (dirección artística). Tres años después, Burton se desató en una secuela aún mejor.

Fotograma de La Sirenita

En los 90, Disney encadenó joyas como La bella y la bestia, Aladdin, El rey león y Pocahontas. Pero esa época dorada -la mejor de su Historia- nunca habría sucedido sin esta adaptación de la fábula de Hans Christian Andersen. El estudio llevaba más de dos décadas en crisis, desde la muerte de su fundador. El cuento de Ariel, con personajes tan carismáticos como la villana Úrsula o el cangrejo Sebastián, revitalizó el género gracias a su virtuosa animación (la última hecha a mano), su heroína protagonista y, sobre todo, a su estructura de musical de Broadway, con canciones inolvidables de Alan Menken.

Fotograma de Amanece, que no es poco

Fracasó en taquilla, no rascó ni un Goya, la masacró la crítica. Y aun así, hizo época. En los 80, Almodóvar o Trueba mostraban un país moderno. En cambio, el manchego José Luis Cuerda (El bosque animado) retrató la España profunda. Con la mala uva de Berlanga, el costumbrismo de Forges y el esperpento de Valle-Inclán, le dio la vuelta a los tópicos.

En ese pueblo delirante, contra toda lógica, los vecinos hablan con un registro culto y veneran a Faulkner. Frente al desarrollo de tramas, esta comedia privilegia el sketch y la ocurrencia, y saca partido de su glorioso reparto: Saza, Cassen, Resines, Luis Ciges.

Fotograma de Cinema Paradiso

Más que del retrato cómico de la Italia de posguerra, o del amor frustrado de un adolescente, este melodrama de Giuseppe Tornatore trata de la pasión por el celuloide. La simboliza Alfredo, el mentor, proyeccionista de la única sala de cine de un pueblo siciliano.

Cualquier cinéfilo se rinde a su homenaje a los maestros (Renoir, Ford, Visconti), al encanto de sus actores, a la banda sonora de Morricone (que no ganó el Oscar) y a sus escenas imborrables: el párroco con su campanilla; el público abucheando los cortes; los pescadores viendo 'Ulises' en la pantalla del puerto... y el montaje final de los besos censurados.

Fotograma de Regreso al futuro 2

Coches voladores, monopatines que planean, zapatillas con cordones automáticos, ropa que se seca sola... Esta saga predijo cómo sería el mundo en 2015 y, en general, se equivocó. Lo que sí logró esta secuela futurista fue mantener el listón de la primera, no solo comercial, sino artístico.

Robert Zemeckis (Forrest Gump) consolidó su dominio de la ciencia ficción, con Spielberg como productor y Bob Gale detrás de un guión que lía aún más la madeja, al incluir paradojas temporales y realidades alternativas. Se rodó a la vez que la tercera (la del Oeste), con Michael J. Fox en su peak de carisma.

Fotograma de Indiana Jones y la última cruzada

Quizá El arca perdida sea (aún) más redonda, pero el cierre de la trilogía del arqueólogo con sombrero y látigo se convirtió en la favorita de muchos fans. Y no faltan razones: desde el prólogo con River Phoenix a las arriesgadas escenas de acción (de la de verdad, sin CGI), pasando por su mezcla de nostalgia y de humor y todo el contexto que aporta sobre Henry Jones, empezando por su nombre real y su miedo a las serpientes. Y, cómo no, Sean Connery. El padre del héroe aporta una química innegable con Ford, con discusiones mucho más divertidas que la búsqueda del Santo Grial.

Ah, fue la más taquillera del año, por encima de Batman.