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Rose Byrne, madre desbordada... y camino del Oscar

Poster de Rose Byrne, madre desbordada... y camino del Oscar
Por Javier Heras

Rose Byrne, madre desbordada... y camino del Oscar

La actriz australiana ha ganado el Globo de Oro por 'Si pudiera, te daría una patada', una tragicomedia muy áspera de Mary Yeast

Hasta ahora, a Rose Byrne la asociamos a su vis cómica. Sus dos papeles más conocidos son el de La boda de mi mejor amiga y el de Malditos vecinos, junto a Seth Rogen. La australiana (1979) ha compaginado desde el inicio de su carrera las superproducciones comerciales y el cine de autor: el público de masas la vio por primera vez en Troya (era la jovencísima sacerdotisa Briseida, amante del Aquiles de Brad Pitt), pero antes, en 2000, ya había obtenido su primer gran premio, la Copa Volpi del Festival de Venecia por La diosa del asfalto. Con los años, le hemos seguido la pista tanto en sagas populares (X-Men, Insidious) como en proyectos de autor (Juliet, Naked; Maria Antonieta). Ahora acaba de alzar el Globo de Oro a mejor actriz (comedia) por Si pudiera, te daría una patada, que le valió el Oso de Plata en Berlín y los premios de las asociaciones de Críticos de Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Boston... No es de extrañar que las quinielas la consideren favorita a los próximos Oscar (con permiso de Jessie Buckley, por Hamnet). Este descarnado papel de una madre a punto de estallar se estrena ya en nuestras salas.

Aunque se ha promocionado como una comedia, este filme está tan cerca del drama como incluso del terror psicológico; eso sí, teñido siempre de un humor negro muy áspero. Trata de la presión incesante de la maternidad, de sentimientos como el cansancio, la culpa y la rabia. En la trama, una psicóloga no da más de sí: su hija sufre un extraño trastorno alimenticio, sus pacientes la atosigan con problemas complicados, su casa se viene literalmente abajo (lo que las obliga a mudarse temporalmente a un motel) y su marido se marcha por trabajo varios meses. Ni siquiera su terapeuta (Conan O'Brien, el presentador de televisión) la ayuda. Se siente cada vez más aislada, con la sensación de que nada está en su mano. Y la cámara -en mano- de Mary Bronstein la sigue de cerca, pegada a su rostro: nos transmite ese agobio, esa asfixia. La realizadora y guionista, en su segundo largo después de Yeast (2008), se acerca al estilo frenético de los hermanos Safdie (Uncut Gems); de hecho, su director de fotografía es Christopher Messina, que colaboró con ellos en Good Time. Desde la primera escena, todo rezuma el nervio, el montaje frenético y la intensidad del movimiento mumblecore, al que pertenecen Bronstein, los Safdie o Greta Gerwig. Contribuye a su credibilidad la entrega de Rose Byrne, presente casi en cada plano, frágil, harta, desbordada, también muy divertida.