JUAN DIEGO FLÓREZ, ANNA NETREBKO Y OTRAS ESTRELLAS PARA EMPEZAR 2021

A finales de 2020 iniciamos un homenaje al Festival de Salzburgo por su centenario. Continuamos ahora con dos extraordinarias producciones desde el certamen austriaco. El 21 de enero, ‘La traviata’, de Verdi, con la que la soprano Anna Netrebko saltaba al estrellato internacional en 2006, en compañía de Rolando Villazón. Otro montaje memorable tuvo lugar en 2015, cuando el alemán Jonas Kaufmann protagonizó un ‘Fidelio’ del que su compatriota el director Claus Guth eliminó los diálogos. El Singspiel de Beethoven se verá el 25 de febrero. Antes será el turno de varios pesos pesados del repertorio: ‘Tosca’, de Puccini, desde el Liceu de Barcelona con dirección del prestigioso Paco Azorín; ‘Otello’, de Verdi, quizá la última gran velada del Palau de les Arts de Valencia, que en 2013 todavía tenía el presupuesto como para convocar a Gregory Kunde y la batuta de Zubin Mehta; y ‘La hija del regimiento’, de Donizetti, con un insuperable Juan Diego Flórez (Viena, 2007).

ABONOS MENSUALES Y LOS TÍTULOS MÁS CONOCIDOS

Aunque la pandemia de Covid-19 dejó a medias la anterior temporada, la nueva normalidad exige cambiar el enfoque. En vez de plantear un trimestre completo, la oferta cultural avanzará de mes en mes; no resulta fácil anticipar qué sucederá más adelante. Las entradas podrán adquirirse por separado o en abonos conjuntos (por ejemplo: tres títulos desde Sydney, 24€). Por la misma razón, las grabaciones serán en diferido y no habrá directos. Asimismo, los cines optarán por títulos populares de Verdi o Rossini, idóneos para retomar el contacto. Ya habrá tiempo para las producciones experimentales. Por supuesto, se garantizan las medidas sanitarias pertinentes, como la reducción de aforo, la desinfección y otras normas de seguridad perfectamente compatibles con la comodidad del público.

Nuestras Sesiones de Ópera y Ballet

Música en la gran pantalla

Cine y ópera están más vinculados de lo que parece. En los siglos XVIII y XIX, las creaciones de Mozart o Rossini cumplían la misma función que hoy las películas: entretener al público. Asombrar con efectos escénicos, intrigas, romances apasionados. Con el tiempo, adquirió un tinte intelectual, incluso elitista. Pero en pleno siglo XXI, el cine rescata a la ópera y la renueva. La gran pantalla nos introduce de lleno en la acción, los primeros planos nos hacen enamorarnos de los cantantes, los movimientos de cámara dinamizan, el sonido en estéreo nos envuelve. Y en el intermedio brindamos con cava. Como en el teatro. Pero para todos los bolsillos.

¡Disfruta de unos primeros planos increíbles!