Iñárritu saca petróleo de Tom Cruise

En 'Digger', una sátira sobre un magnate que provoca una catástrofe natural, el actor de 'Top Gun' deja de lado los roles de héroe de acción y se desmelena
Ha saltado al vacío en moto, ha pilotado aviones y escalado precipicios y rascacielos, pero el mayor riesgo de toda la carrera de Tom Cruise tal vez sea este papel. En Digger, el actor neoyorquino, de 64 años, se entrega en cuerpo y alma -prótesis incluidas para avejentarse- a un personaje desmesurado, tan desagradable como hilarante. Se trata de un magnate del petróleo que, por una explotación en un glaciar, provoca un terrible tsunami. Un desastre natural con cientos de miles de víctimas. La crisis es tan grave que roza la amenaza nuclear, así que el presidente de los EEUU le encarga que enmiende el desaguisado que él mismo causó cuando no hizo caso a las advertencias de los científicos. Pero tranquilos: Digger Rockwell está seguro de ser el salvador del mundo. Y Cruise, que en las últimas décadas se había centrado en las sagas de acción como Misión: imposible y Top Gun, con sus escenas de riesgo para las que él nunca recurría a dobles, vuelve a llamar a las puertas del Oscar. Ese premio que nunca ha conseguido, pese a quedarse muy cerca con Nacido el cuatro de julio (1989), Jerry Maguire (1996) y sobre todo Magnolia (1999). La diferencia es que ahora está de vuelta de todo. No le queda nada por demostrar, y eso potencia su vena cómica y desaforada, que ya dejó entrever en Tropic Thunder (2008). Desde este fin de semana Digger se puede disfrutar en nuestros cines y el lunes con sesiones en versión original subtitulada.
Detrás de esta sátira ecologista, cercana al Kubrick de Teléfono rojo o a la reciente Don't look up, está Alejandro G. Iñárritu (1963). Al mexicano, un portento de la puesta en escena y de la narración en imágenes, lo avalan no solo sus dos estatuillas a mejor director (en 2014 con Birdman, que también se coronó como mejor película; y al año siguiente con El renacido), sino también el Globo de Oro con Babel (2006), a su vez galardonada en Cannes. Ya desde su ópera prima, Amores perros (2000), conquistó a la crítica, al público y a los jurados (obtuvo el BAFTA) con sus historias cruzadas y su ambición visual. Esa capacidad de producir asombro en cada plano se potenció aún más cuando incorporó a su equipo al director de fotografía Emmanuel Lubezki (también colaborador habitual de Terrence Malick o Alfonso Cuarón). Es sin duda una de las señas de identidad de Digger, junto con un guión ingenioso y vitriólico que Iñárritu firma con sus fieles Nicolás Giacobone y Alexander Dineralis. La trama lanza un dardo a la ambición desmedida, la impunidad de los poderosos y el descuido de los recursos naturales de nuestro planeta. Esta producción millonaria (125 millones de dólares, casi como El renacido) reúne a un reparto coral de categoría: Riz Ahmed (Sound of metal), John Goodman (El gran Lebowski), Sandra Hüller (Anatomía de una caída) o Michael Stuhlbarg (Call me by your name).





